sábado, 16 de marzo de 2013

1937 Angulo en Santander (I)




   Desde su estancia en Motril, lugar al que acudió para tratar de ayudar en la organización de la desesperada y sangrienta evacuación de Málaga (a la postre, pilar importante ante la pasiva y desesperante actitud del coronel Villalba) Federico Angulo estaba en Catalunya. A primeros de marzo de 1937 sería nombrado Jefe de la Comandancia de Carabineros de Gerona, en la que acometería principalmente la organización, control y disciplina de todos los puestos de Carabineros emplazados en la frontera francesa con objeto de evitar, en palabras de Zugazagoitia, la “situación caótica” en que se encontraba aquella zona. En su puesto de la Comandancia de Figueras recibiría dos meses después el ascenso a Teniente Coronel de Carabineros, y allí, por una parte angustiado por la reducida actividad que mantenía en el Pirineo, y por otra, el ver cómo se combatía en el Norte, principalmente en Bilbao, su tierra de adopción durante 10 años, tomaría la decisión de marchar. Zuga recordaba que “nuestro amigo descabalgó el Pirineo y se presentó a su jefe: Pido ir a Bilbao. Hubo forcejeo. Duró poco. El jefe y el subordinado eran amigos. “Si algún favor podía yo pedirte, es éste: que me mandes a Bilbao. Puedo ser útil y tengo allí, combatiendo, a uno de mis hijos. Mandarme”. Se firmó la orden. En espera del avión -dos, tres, cuatro días-, fue saludando a los amigos. Andábamos todos con él, y él con nosotros, en tapujos. Quien firmó la orden se mostraba arrepentido de haberla firmado. Teníamos el presentimiento claro de que nos despedíamos definitivamente. Y lo que tapábamos eran las palabras con que pugnaba por manifestarse ese presentimiento. Entre los abrazos se nos quedaba fría y angustiada no sé bien qué emoción. Un “Douglas” grande se lo llevó...”
 
Rafael Méndez Martínez
   El hijo al que hacía mención era Federico Angulo Hernández, bilbaino de nacimiento, que con tan sólo 17 años había participado en la campaña de Guipúzcoa y por entonces se encontraba en Bilbao, y el jefe y amigo de Angulo era el Director General de Carabineros, Rafael Méndez, y aunque a su pesar, acató los deseos de su subordinado y trasladó la orden al ministro de Hacienda Juan Negrín, quedando firmada la orden por el Interventor General del Ministerio, Adolfo Sisto, el 2 de julio de 1937: “Este Ministerio, conformándose con lo propuesto por el ilustrísimo señor Director general de Carabineros, ha resuelto que el Teniente Coronel de dicho Instituto don Federico de Angulo Vázquez pase destinado como Jefe de las fuerzas de Carabineros del Norte”.
 
   La orden de traslado no llegó a tiempo para que pudiera, como era su deseo, recalar en Bilbao, que poco antes, el 19 de junio, había caído en poder de los nacionales, por lo que se dirigió a Santander. La caída del País Vasco supuso la pérdida de ánimo y voluntad de lucha del Ejército Vasco al ver que ya no estaba defendiendo su tierra, sembrando dudas en el resto de unidades acerca de cuál sería la actitud que tomarían sus hombres. Tras batirse los primeros días en Reinosa ante las Brigadas Navarras, el Euzko Gudarostea, formado por el Partido Nacionalista Vasco y comandado en un primer momento por el propio lehendakari José Antonio Aguirre, veía sin ninguna convicción el seguir luchando por la República ya que no por Euskadi e iniciaron tres de sus batallones el repliegue hacia Santoña. Hecho que se confirmaría tras las negociaciones llevadas a cabo entre el PNV y el Alto Mando italiano, añadiendo a ello el viaje previo que ya había realizado el padre Alberto Onaindía a Italia para presentar su informe acerca de la situación del pueblo vasco. Onaindía fue el comisionado por los dirigentes del Partido Nacionalista Vasco para presentar en el Vaticano las razones morales por las que los nacionalistas vascos, como católicos, habían estado del lado republicano –socialistas, anarquistas, comunistas..., contrarios y perseguidores del catolicismo- desde el inicio de la guerra. El pacto de Santoña, por el cual las fuerzas vascas ofrecerían su rendición a cambio del respeto a la población civil y ser considerados los militares vascos como prisioneros de guerra bajo la soberanía italiana, supuso la pérdida de la que podría haber sido una eficaz ayuda en la defensa del Frente Norte. Mientras se decidía la suerte de Santander, el Ejército vasco se limitó a adoptar posiciones defensivas y no colaboró en ningún momento con el resto del Ejército republicano del Norte comandado por el general Mariano Gamir Ulibarri, en cuanto se decidió un repliegue que acotara más la línea de defensa de Santander, opinando que «los batallones nacionalistas reunidos en Laredo y Santoña, declararon franca actitud de rebeldía, deteniendo a las autoridades, discutiendo a sus mandos y negándose a combatir con la esperanza de hacerse fuertes en la zona de Santoña sobre un puerto y esperar unos hipotéticos barcos que habían de evacuarlos a Francia». Y de esta manera se manifestaba al respecto el lehendakari Aguirre: «Principalmente, los elementos nacionalistas, desde la caída de Bilbao, sufrieron en todo su ser la sensación de que ya para ellos todo estaba perdido. Los demás partidos tenían una continuidad política en los demás territorios. Ellos, no. Se atravesaban las fronteras de nuestro pueblo donde la gente hablaba otro idioma. Trágica realidad que hay que saber vivirla para comprenderla».
 
 
"República. Diario del Pueblo", único rotativo en Santander por aquellas fechas
 
 
   Federico Angulo se dirigiría directamente hacia Santander, ciudad que ya conocía tras su paso por la Redacción del diario “El Pueblo Cántabro” en 1916 en una primera etapa y en 1920 en una segunda, y a la que llegaba el 9 de julio de 1937 precedido de su fama y capacidad de lucha. Por entonces, en la capital cántabra sólo se publicaba un diario: “República. Diario del pueblo”. Las autoridades, ante la escasez de papel tras la caída de Bilbao decidieron unificar el 29 de junio de 1937 todos los diarios de Santander (entre los más importantes “La Región” y “El Cantábrico”) en uno solo, el mencionado “República”. Juan Ruiz Olazarán, presidente de la Junta de Defensa y gobernador civil de Santander durante la guerra, reconocía que “después de la caída de Bilbao y a la vista de la grave situación que se creaba, dispuse la publicación de un solo diario denominado República. El nuevo diario se imprimía en los talleres de “La Voz de Cantabria” y apareció sin interrupción durante 57 días, hasta el 24 de agosto. El personal de Redacción estuvo formado por Antonio Huerta, director; Francisco Lecue y Ramón San Juan, taquígrafos; Francisco Fernández, Luis Riera Sanz y Julio Vicente, redactores, y Miguel Murillo, dibujante. En opinión de Jesús Francisco Gutiérrez Goñi, “practicaba un periodismo de guerra en el que el ardor combativo, los llamamientos a la población y la transmisión de órdenes ocupaban la mayor parte de las cuatro páginas de que constaba, quedando la información en un plano secundario”. En su número 12 de 10 de julio el rotativo cántabro daba la bienvenida a Paco Galán, hermano de Fermín, uno de los mártires republicanos en el levantamiento de Jaca de diciembre de 1930, y a Federico Angulo:
Francisco Galán
   «Desde ayer están entre nosotros estos dos camaradas, jefes ilustres del Ejército popular. Teniente coronel procedente de la Guardia Nacional el uno y de igual grado en el Cuerpo de Carabineros el otro, vienen al Norte voluntariamente, llamados por la causa en peligro.
   »Son dos hombres jóvenes, dos auténticos veteranos, sin embargo, de esta guerra que nos hacen los traidores. En sus hojas de servicios y hasta en su piel, pueden leerse nombres que han hecho famosos las gestas populares.
   »Paco Galán es el héroe de Somosierra, el luchador que se asomó a los riscos del Guadarrama cuando el enemigo, que lo tenía todo, se preparaba a caer sobre una capital que no tenía nada. No ha descansado desde entonces. Ha dado su entusiasmo, su inteligencia, su actividad y su sangre.
   »Federico Angulo saltó de la Redacción de “El Socialista” a guerrillero obstinado. Estuvo en el asalto a la Montaña, luchó luego en la Sierra, anduvo por Extremadura, fue el héroe central de aquella gloriosa acción de Mérida, en la que un puñado de leones clavaron a toda una columna motorizada por la traición. Atacó Talavera, anduvo en las arremetidas a Toledo, corrió a Motril para contribuir con su valor sereno a cortar la desbandada malagueña… Federico Angulo, ídolo de los carabineros, se ha ganado estrellas y fama derrochando valor y dando varias veces su sangre por la causa.
   »El cuadro de jefes que actúa en el Norte a las órdenes de nuestro ilustre general Gamir Ulibarri, se enriquece con la aportación de estos hombres que nos traen su entusiasmo y su experiencia en esta lucha.
   »Bienvenidos sean a esta tierra, en la que empiezan encontrando amigos y compañeros leales y hallarán pronto soldados del pueblo dispuestos a probar que su temple no cede al temple heroico de los hombres que hasta hoy mandaron.»

   Desde su llegada a Santander tendrá Angulo una intensa actividad. Para la reorganización de las unidades será el principal responsable de conformar una Brigada de choque de Carabineros, y a tal efecto recorrerá pueblos y ciudades, publicando pasquines que se reparten y pegan en paredes y vallas de las poblaciones, y haciendo llamamientos en la Prensa. Ésta, feliz ante dicha iniciativa, se encargará de comenzar la nueva tarea y dar a conocer a todos aquellos santanderinos que voluntariamente quieran integrarse en las nuevas unidades la inminente formación de las nuevas unidades de carabineros mediante anuncios como:

LOS CARABINEROS DE CHOQUE
   «Con la llegada a Santander del teniente coronel Angulo, nuestro viejo camarada, se inicia en el Norte la formación de unidades de choque de Carabineros. Por fin se va a hacer aquí lo que hace meses se realizó en el resto de la España republicana. Debemos felicitarnos de ello. Dentro de poco tiempo, el Ejército del Norte contará con unas fuerzas nuevas, continuadoras de las hazañas de las brigadas de Carabineros que se llenan de gloria en los frentes de Madrid, de Guadalajara y de Granada.
   »Fueron los Carabineros de la quinta brigada mixta los que contribuyeron con su heroísmo a contener la avalancha fascista a las puertas de Madrid, y en un alarde tesonero clavaron la terrible ofensiva italo-germana en la Ciudad Universitaria; fueron estos mismos Carabineros los que resistieron el empuje brutal enemigo en el Jarama; fue la tercera brigada de Carabineros la que tomó, a la bayoneta, Brihuega, en el frente de Guadalajara; fueron batallones de Carabineros los forjadores de las victorias en el frente de Andújar, y son ahora brigadas de Carabineros las que estos días avanzan como un alud en el frente del Centro, trazando con la punta de sus cuchillos el camino del triunfo.
   »Los Carabineros de antaño, que también escribieron páginas de gloria y de martirio por la causa de la Libertad, reverdecen sus laureles en los Carabineros de ahora, que aspiran a ser los auténticos soldados de la República y sueñan con ser sus héroes.
   »La recluta de Carabineros de choque hará el milagro de juntar a cuantos sientan entrañablemente la revolución española, que no cuajará en realidades si no se gana la guerra. »
 
Emblema de Carabineros
LA RECLUTA DE LOS CARABINEROS DE CHOQUE
   «La recluta de Carabineros de choque, apenas iniciada, tiene asegurado el éxito. Pasan de trescientos los hombres antifascistas que en dos días han acudido a las oficinas de la Comandancia de Carabineros a presentar sus instancias. Trescientos soldados de la República que consideran un honor vestir el uniforme verde glorificado por las jornadas de Madrid, del Jarama, de Guadalajara, de Andújar. Trescientos que hoy serán mil y mañana una brigada que, una vez encuadrada, marchará al frente.
   »Un detalle que revela hasta qué extremo ha despertado entusiasmo la recluta de Carabineros de choque, nos lo ofrece el número de oficiales que acuden a pedir se les conceda el honor de mandar las fuerzas en formación. Son los mejores, los que llevan once meses de campaña, muchos de ellos varias veces heridos, que piden mandar carabineros, porque saben que los carabineros ocuparán los puestos de mayor peligro.
   »El fenómeno que se dio en Madrid en septiembre del pasado año, se da aquí ahora. En la mil veces heroica capital de la República, fueron miles los hombres que acudieron al llamamiento de Carabineros, y llenaban las calles madrileñas de uniformes verdes. Aquí, en Santander, serán miles también los que, dentro de pocos días, lucirán el glorioso emblema de los dos fusiles cruzados.
   »Noticias igualmente satisfactorias se tienen de Asturias. Allí también ha comenzado la recluta y suman varios centenares las instancias recibidas.
   »El Norte quiere tener, como las demás regiones de la España antifascista, sus brigadas de Carabineros, de estos magníficos soldados de la República, que prefieren la muerte a la derrota. Y las tendrá en número y en calidad comparables con las que a diario escriben magníficas páginas de abnegación y de heroísmo. El fervoroso entusiasmo que reina entre los auténticos antifascistas, aquellos que no se limitan a pregonar su adhesión a la República democrática, sino que rubrican sus palabras con el fusil en la mano, nos permite afirmarlo así. »
   Aun sin poder asegurarlo, presumimos que el autor de estos textos sería el propio Angulo. Su responsabilidad en esos momentos, su pasado periodístico, su compromiso con el Cuerpo de Carabineros, al que elogia fervientemente (recordemos que no sólo él forma parte de este Cuerpo, también su hermano José Angulo Vázquez es en aquellos momentos Comandante de Carabineros, y su padre, Manuel de Angulo Sánchez-Usero lo fue anteriormente alcanzando el grado de Teniente Coronel), nos sugiere esta más que probable autoría. El de Carabineros fue un Cuerpo creado en 1829 y dado que aproximadamente dos terceras partes de sus integrantes en 1936 fueron leales a la República, y en el transcurso de la guerra fue aumentando su número considerablemente, al acabar la contienda el general Franco decretó en 1940 su desaparición e integración en el Cuerpo de la Guardia Civil.
 
 
Cuca, en 1936
   Entre los inscritos en esos dos primeros días de recluta que mencionaba el escrito, se incluía un famoso futbolista de la época del Racing de Santander, Ricardo García Martínez “Cuca”. Nacido en Sama de Langreo en 1914 y tras su paso por el Racing Langreano, fichó por el Racing de Santander y comenzó su andadura futbolística en 1ª División en la temporada 1935-36. En ella jugó un total de 22 partidos anotando 8 goles. El equipo habitual del Racing esa temporada estaba formado por: Pedrosa, Ceballos, Ilardia, Ibarra, García, Germán, Cuca, Milucho, Chas, Larrinaga y Cisco. El inicio de la guerra provocó la suspensión del campeonato durante las siguientes tres temporadas, disputándose de nuevo en la 1939-40, en la que Cuca jugó 12 partidos con el Racing marcando 4 goles aunque ese año el equipo descendió a 2ª División. Ya posteriormente, jugó en el Deportivo de La Coruña entre 1941 y 1943 y en el Sporting de Gijón entre 1945 y 1947. El Oviedo, en el que jugó un solo partido fue su último club en 1ª División. Cuca fallecería en su localidad natal, Sama de Langreo, en julio de 1971. Con lo que respecta a la época que nos ocupa, Cuca era Cabo de Infantería en febrero de 1937, y el 4 de abril del mismo año ascendía a Sargento, pasando destinado al Batallón 19 de las fuerzas de choque del Instituto de Carabineros. Y en el mes de julio, pasaría a formar parte de las unidades de Carabineros que Angulo intentaba formar en Santander.
 
Plantilla del Racing de Santander correspondiente a la temporada 1935-36. "Cuca" el primero por la izquierda, con el nº 7
 

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